Como se indica en el informe, las recomendaciones del Grupo de Expertos “se basan en iniciativas creíbles ya existentes, como “Carrera Hacia el Cero ” y la iniciativa “Objetivos Basados en la Ciencia ” (a las cuales he asesorado) para crear una “definición universal de cero emisiones netas” respaldada por el Secretario General de la ONU.

El informe establece un punto de referencia sólido para los compromisos de cero emisiones netas. Lo que queda por hacer ahora es establecer un marco de responsabilidad eficaz -y entornos regulatorios de apoyo- para hacer realidad estas reivindicaciones.

Trazar una línea roja frente al “greenwashing”

En palabras de la presidenta del grupo, Catherine McKenna, un objetivo clave de las recomendaciones es “trazar una línea roja en torno al greenwashing o lavado verde”. Esto significa supervisar las afirmaciones que hacen los actores para garantizar que realmente se adhieran a una definición creíble de cero emisiones netas.

En resumen, un objetivo de cero emisiones netas significa comprometerse a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (y eliminar el CO2 de la atmósfera) en línea con lo que se requiere colectivamente para lograr las cero emisiones netas a nivel mundial. Si se compromete a hacer menos que eso, no podrá afirmar de forma creíble que tiene un objetivo de “cero emsiones netas”.

Como definición básica, esto parece sencillo. Sin embargo, para las empresas y otras personas que actúan de forma individual, supone un estándar muy alto. En el marco de la campaña de la ONU “Carrera Hacia el Cero”, ha sido muy alentador ver cómo muchas empresas, instituciones y otros “actores no estatales” se han comprometido con un riguroso conjunto de criterios de “línea de partida ” para los compromisos de cero emisiones netas.

El reto ahora es la implementación

Pero como indicó el Dr. Mahmoud Mohieldin, Campeón del Clima de Alto Nivel de la COP27, en el acto de presentación del informe del Grupo de Expertos, el reto ahora es la implementación. Para que los actores puedan cumplir sus compromisos -incluyendo reducciones profundas de las emisiones para 2030 y en adelante- necesitarán apoyo. Y para impulsar realmente la acción colectiva, necesitamos “rampas de acceso” para los actores que aún no estén preparados para comprometerse con el conjunto completo de criterios de cero emisiones.

Aquí es donde entra la recomendación final del Grupo de Expertos: acelerar el camino hacia la regulación. La regulación de los criterios de cero emisiones netas puede servir para dos propósitos. Uno es evitar el greenwashing y separar el trigo de la paja, de modo que los actores con compromisos sólidos no sean agrupados con los que no cumplen. El segundo es conectar la acción climática voluntaria con los objetivos nacionales y globales, proporcionando claridad sobre la rapidez con la que se espera que los actores de los diferentes sectores reduzcan las emisiones, qué nivel de emisiones puede compensarse con las remociones de los diferentes sectores, y a qué tipo de medidas de mitigación debe apuntarse para ayudar a avanzar en los objetivos de transición justa.

Para ello, como señala el Grupo de Expertos, los gobiernos deben “[articular] una visión clara de la transición hacia las cero emisiones netas” y “cumplir sus propios compromisos de cero emisiones netas”. Los expertos recomiendan que se convoque un “Grupo de Trabajo sobre la Regulación de Cero Emisiones Netas” para ayudar a coordinar los esfuerzos regulatorios a nivel internacional. Esto, y los continuos esfuerzos de la sociedad civil para acelerar la acción voluntaria, deberían ser prioridades clave en el próximo año.