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Eólica marina en Colombia: ¿qué tener en cuenta para un despliegue justo e inclusivo?

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Eólica marina en Colombia: ¿qué tener en cuenta para un despliegue justo e inclusivo?

En la Primera Conferencia de Energía Eólica Marina de Colombiase abrió una conversación sobre aspectos sociales y culturales de esta industria, poniendo sobre la mesa reflexiones sobre las condiciones mínimas necesarias para que los proyectos dialoguen con los oficios, derechos y significados del mar.

Camilo Martelo Llerena / Published on 7 January 2026 / Barranquilla, Colombia

El panel, moderado por el investigador de SEI José Vega Araújo, articuló miradas comunitarias, de gestión social y antropología marítima. El eje común fue conectar las experiencias internacionales presentadas en la conferencia, con el contexto cultural y social de las costas colombianas. 

El desarrollo de la energía eólica es un asunto que va más allá de lo tecnológico y económico, sus cimientos deben ser aspectos sociales y los beneficios compartidos. Esta historia reúne algunas de las voces y reflexiones compartidas por comunidades, organizaciones sociales, academia, empresas y entidades públicas. 

1. Información comprensible, participación efectiva y consulta previa como derecho 

La participación solo tiene sentido si las personas pueden entender y usar la información para formarse una posición. Esto exige contenidos claros, oportunos y culturalmente adecuados, reconociendo que la consulta previa no es un trámite transaccional, sino un diálogo intercultural que habilita acuerdos legítimos. Los casos donde no aplique consulta previa por ausencia de comunidades étnicas en el área de influencia son aún más especiales, pues los esfuerzos deben ser mayores para garantizar un mecanismo que logre una participación efectiva e inclusiva. 

2. Cultura marítima y gobernanza propia: el mar como territorio vivo 

El proyecto no llega a un vacío azul. Llega a un territorio con prácticas, calendarios migratorios y lugares sagrados y significativos. Desconocer esa trama produce choques que no son solo “ambientales”, sino ontológicos. Por eso, la planificación debe reconocer la gobernanza propia de las comunidades costeras, incorporar sus sistemas normativos, organizativos, culturales y espirituales. Además, debe entender las dinámicas de la vida marina que existe en las zonas de operación de los proyectos. 

La cultura marítima expresa las múltiples dimensiones que tienen los seres humanos en el mar: económica, pero también de transporte, espacio de memoria, de historia, espacio ritual.

Weildler Guerra Curvelo, Docente investigador, Universidad del Norte

3. Transferencia de capacidades técnicas y expectativas de empleo 

En Colombia, la transferencia de capacidades técnicas no es un gesto voluntario: es un requisito. Pero, más allá del cumplimiento legal, es una oportunidad para construir beneficios compartidos. Debe partir de un diagnóstico social y ambiental y concretarse en formación, asistencia, transferencia de conocimiento y alianzas. En paralelo, la  comunidad puede, por ejemplo, expresar expectativas de empleo y proponer oportunidades pedagógicas ligadas al proyecto. Mantener esas expectativas realistas y alcanzables entre todos los actores es clave para esta colaboración. 

4. Debida diligencia en derechos humanos y mecanismos de transparencia 

La debida diligencia se entiende como un proceso para identificar impactos negativos (reales o potenciales), prevenir, mitigar y, cuando sea necesario, reparar. El proceso siempre debe adaptar los estándares al contexto cultural y social, pero sobre todo garantizar que sea sostenible, con garantías para la resolución de desacuerdos, mecanismos de concertación simples, plazos definidos, ruta de escalamiento y capacidad de ajustar decisiones. 

5. Coexistencia con pesca y turismo: fortalecer sociedad civil y alinear con planes de desarrollo existentes

La convivencia con pesca, el turismo y demás actividades económicas no puede darse por sentada, ya que existen riesgos de exclusión territorial en el uso de zonas aledañas a los proyectos. Para equilibrar intereses es vital fortalecer la sociedad civil y alinear los proyectos con planes de desarrollo y de vida, de manera que los beneficios sean verificables para la región y la comunidad. La energía eólica marina también puede convertirse en parte de las historias que los territorios cuentan al mundo, articulándose con el turismo y con sus propias visiones de desarrollo.

Nosotros en nuestro entorno dijimos que podemos hacer un guion donde tú traigas tus visitantes, les hablas de la energía eólica, cómo funcionan las torres, la generación, y tener como especie de una maqueta, algo donde uno le pudiera contar al visitante.

Alberto Robles, miembro de la comunidad de Galerazamba.

Anclar el futuro en la orilla

Los aerogeneradores se levantan a metros de la costa, pero su base real se ancla en la orilla del mar. En la orilla se definen su presente y futuro. Para que la eólica marina avance con justicia y sea operable, construir una buena base social debe ir en paralelo con las discusiones económicas, regulatorias, de ciencia metoceánica, de suministro y de logística portuaria. De hecho, es esa base social, la que puede, en muchos casos, ayudar a solucionar los desafíos que en muchos casos dominan las discusiones sobre esta prometedora tecnología. 

La energía eólica marina aún está a años de ser una realidad, y estos espacios de discusión se tienen que continuar promoviendo, invitando a participar a las comunidades que hoy ya tienen expectativas, pero sobre todo quienes vivirán los proyectos día a día por muchos años.

José Vega Araujo, SEI

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