Al inicio del mes de marzo, tuve la oportunidad de participar en la socialización de los resultados del Plan Director de Cuenca para el Río Rocha en las ciudades de Cochabamba y La Paz. SEI ha apoyado la elaboración de este documento en el marco del Programa Plurianual de Gestión Integrada de Recursos Hídricos y Manejo Integral de Cuencas 2017-2020 del MMAyA – Ministerio de Medio Ambiente y Agua de Bolivia.

Colaborar con la realización de talleres de gestión del agua en un contexto de escasez hídrica nos hace, como investigadores,valorar aún más la importancia de conducir un proceso participativo en la toma de decisiones desde la fase de la concepción del instrumento de planificación

En una de las intervenciones del taller, propusimos a los participantes que reflexionaran sobre las lecciones aprendidas en ese proceso y una conclusión pareciera común a todos: la necesidad de asimilar y apropiar los resultados.

Investigadores de SEI, Claudia Coleoni y Nilo Lima, en trabajo de campo en Bolivia. Foto: SEI

Asumo, entonces, que el proceso de participación no debería finalizarse al momento de la entrega del Plan Director de la Cuenca y que un acompañamiento de la implementación de las medidas podría ser clave para el empoderamiento de los actores involucrados, garantizando la ejecución coordinada de las acciones propuestas. Seguramente ese escenario se repite en diferentes contextos socioeconómicos, exponiendo la dificultad de establecer la gobernanza del agua en diferentes niveles de gestión. ¿Pero cómo podemos ir más allá de aprobar instrumentos y ponerlos en práctica de forma participativa?

En el contexto del día mundial del agua y el alcance de las metas del ODS 6 Agua Limpia y Saneamiento—particularmente la meta 6.b “Apoyar y fortalecer la participación de las comunidades locales en la mejora de la gestión del agua y el saneamiento”—, les comparto algunas reflexiones personales sobre gobernanza del agua.

Integrando instrumentos de planificación de recursos hídricos

En la literatura científica, hay un reconocimiento creciente que muchos problemas de la gestión del agua están más asociados a fallas de gobernanza del agua que a la misma disponibilidad de recursos hídricos.

Podemos pensar en la gobernanza del agua como un conjunto de reglas, prácticas y procesos para la implementación de las decisiones de los gestores de recursos hídricos. Al momento de elaborar los instrumentos de planificación (como planes de cuenca y cobro por el uso del agua), debemos pensar en su integración con otros sectores, instituciones y planes (existentes, en revisión, en ejecución) a niveles municipales, regionales y nacional.

En el marco del proyecto Bolivia WATCH, por ejemplo, conectamos nuestros planes de cuenca también a otras dimensiones—WASH (Agua, Saneamiento e Higiene), cambio climático y equidad social y de género—, así como lo hacemos en la Cuenca del Río Tupiza. Pero si estamos pensando en la gestión del agua en su globalidad—y no solamente ubicándola en una localidad—, la integración de instrumentos debe ir más allá de los límites de la cuenca.

En nuestra iniciativa Agua sin Límites, nos proponemos a pensar en tres nuevos pilares (tele-conexiones, consideración temprana del ecosistema, enfoques de participación e interés múltiple) aplicados en las cuencas de Magdalena-Cauca (Colombia) y Mekong (Sudeste de Asia). Independientemente del abordaje adoptado, la integración de diversos instrumentos reconoce desde el inicio la complejidad de la gobernanza del agua y permite desarrollar medidas para conciliar y/o negociar múltiples intereses.

Cuenca del Río Tupiza. Foto Claudia Coleoni/SEI

Conduciendo procesos participativos y apropiándose de los resultados alcanzados

Ninguna integración es posible sin el involucramiento de los actores de las cuencas y las áreas de influencia (por ejemplo, regiones donde estén los usuarios aguas arriba y aguas abajo, zonas donde se estén proyectadas trasvases, zonas de conservación de bosques, entre otros). Luego del inicio, ya se puede identificar posibles fuentes de conflicto para que se establezcan canales transparentes de comunicación y se conformen grupos de acompañamiento, desde la comunidad local hacia los técnicos y autoridades.

Para facilitar los procesos de interacción, conducimos talleres bajo el marco del XLRM, identificando las incertidumbres (X), potenciales estrategias/palancas (L) y métricas (M) para implementar acciones necesarias—todos esos componentes integran un modelo (R). Al largo de eses procesos, especialmente cuando se requieren transiciones en la política del agua, se pueden identificar” policy entrepreneurs” que son individuos y/o grupos que comparten de una voluntad común para invertir sus recursos (tiempo, reputación y/o conocimiento) en una propuesta particular para cambios políticos y poseen buenas habilidades de networking para llevar a cabo sus ideas.

Existen diversos estudios de caso sobre transiciones en la política de agua donde el rol de eses individuos e instituciones fue determinante—algunos ejemplos incluyen los procesos de toma de decisión descentralizados y el establecimiento de la gobernanza participativa a partir de asociaciones de usuarios del agua, organismos de cuenca, entre otros.
Así como vivencié en los talleres en Cochabamba y La Paz, me parece clave construir una memoria institucional resiliente para establecer una gobernanza del agua robusta al largo del proceso participativo. En consecuencia, independientemente de eventuales cambios políticos, las instituciones involucradas—y sus respectivos policy entrepreneurs—pueden apropiarse de los instrumentos y herramientas de planificación desarrollados para la cuenca, concentrando sus esfuerzos técnicos y financieros para implementar las acciones propuestas de forma participativa.

He escrito ese artículo desde mi casa, en medio de la pandemia de COVID-19 y me puse a pensar sobre las diferentes formas que encontraremos para nuestras interacciones entre nosotros mismos y nuestro ambiente. En SEI, estamos poniendo en práctica nuestras habilidades de colaboración en línea, incluso realizando talleres enteramente virtuales con tomadores de decisión en la gestión del agua.

Seguramente hay mucho que aprender con esa emergencia global y, en términos de instrumentos de planificación, estamos comprobando cuan esenciales son la higiene de las manos y el acceso a servicios de saneamiento para contener la propagación no solamente del COVID-19, pero también de otras enfermedades infecciosas.