La planificación de los recursos hídricos es fundamental para la determinación de los aspectos que pueden afectar el suministro futuro de agua de una región y es un componente importante para el desarrollo de comunidades y actividades humanas. Se ha convertido en un tema aún más crítico en las últimas décadas, debido a la creciente presión sobre las cuencas hidrográficas, las incertidumbres generadas por el cambio climático y la rápida variación en las condiciones socioeconómicas. Se debe dedicar más atención a comprender los recursos hídricos y la gestión de la transición hacia enfoques de gestión del agua más adaptativos.

Cuenca del río Chinchiná, contiguos a la cuenca del río Campoalegre. Foto: Natalia Ortiz/SEI

En la región cafetera colombiana, se han llevado a cabo evaluaciones del equilibrio hídrico y el cambio climático en los últimos cinco años, especialmente en las cuencas de los ríos Chinchiná y Otún (Claure Pereira, Portocarrero Lau y Valencia Quintero, 2015; Purkey y Escobar, 2015 ) Estos estudios han tratado de caracterizar las condiciones de estas cuencas y el impacto del cambio climático allí y desarrollar herramientas para apoyar a los tomadores de decisiones. Estos estudios han ayudado a caracterizar la alta variabilidad de las condiciones climáticas en esta región andina, así como los impactos de esta variabilidad en las condiciones locales de oferta y demanda. También han servido como ejemplo de los tipos de análisis necesarios para abordar los complejos desafíos regionales de gestión del agua.

La cuenca del río Campoalegre es contigua a las cuencas de Chinchiná y Otún y presenta desafíos climáticos y de demanda de agua similares. La variedad de usos del agua y la forma en que parte del agua de Campoalegre se desvía a diferentes cuencas agrega complejidad a la gestión del agua en esta área. En la cuenca, por ejemplo, los flujos de retorno del uso significativo del agua hidroeléctrica se descargan en las cuencas vecinas y, por lo tanto, actúan como transferencias de agua. Estas transferencias, junto con el uso de agua humana, agrícola, ganadera, industrial, acuícola y recreativa, han reducido drástica y permanentemente el suministro de agua aguas abajo. Algunas transferencias de agua van a las dos cuencas adyacentes, Chinchiná al norte y Otún al sur. Estas dos cuencas pertenecen a unidades de planificación hidrográfica separadas, administradas por autoridades de gestión de agua separadas. Este sistema de gobernanza, en el que las transferencias de agua pueden no contabilizarse dentro de las unidades de planificación, exacerba los desafíos de implementar estrategias y políticas de gestión del agua.

El objetivo del estudio es desarrollar un balance hídrico para la cuenca de Campoalegre, cuantificar el suministro y la demanda de agua, comprender los efectos de estos desafíos interconectados de gobernanza del agua y evaluar la vulnerabilidad de la cobertura de la demanda de agua.

Este estudio es innovador porque el análisis de resultados atiende las necesidades locales y fue desarrollado para ser una herramienta de toma de decisiones para las autoridades ambientales regionales, que, hasta ahora, no tenían dicho recurso. El artículo será de interés para los encargados de formular políticas y los administradores de recursos hídricos, ya que ayuda a identificar conflictos actuales y futuros sobre el uso del agua y la posible necesidad de racionamiento para reducir el estrés hídrico.