En enero del 2000, los habitantes de Cochabamba, la tercera ciudad más grande de Bolivia, salieron a las calles a reclamar el acceso y equidad en la distribución del agua. Las fuertes protestas finalizaron en abril del mismo año. 20 años después los retos continúan y los tomadores de decisión se enfrentan a escenarios en donde la gestión del agua no solo debe cubrir la demanda de la población, sino que además debe enfrentarse a los efectos del cambio climático.

Foto: mishmoshimoshi/Flickr

La Cuenca del Río Rocha, ubicada en el Departamento de Cochabamba, es una cuenca de gran relevancia en Bolivia: en sus 3 699.9 km2 de extensión habitan más de 1.4 millones de personas, el 13% de la población del país. Esta cuenca enfrenta múltiples desafíos relacionados con la gestión sostenible de sus recursos. El aumento de la demanda de agua, sumada a la contaminación ambiental e hídrica y la presión sobre los ecosistemas han conducido a un desequilibrio, exacerbado por el cambio climático y el crecimiento poblacional.

Estos factores tenderán a agravar las problemáticas actuales de la cuenca, por lo que es vital priorizar acciones para revertir y resolver los problemas actuales y habilitar condiciones que contribuyan a la sostenibilidad de la Cuenca, evitando condiciones críticas que amenacen la calidad de vida de todos los actores que habitan en la cuenca y el funcionamiento de los ecosistemas alrededor de la misma.

Para hacerle frente a los grandes desafíos de la Cuenca del Río Rocha, existe el Plan Director de la Cuenca del Río Rocha (PDCR); un instrumento orientador y operativo de corto, mediano y largo plazo, que busca la integración y articulación de acciones entre los diversos actores que interactúan con la cuenca, con miras a una priorización e implementación coherente para reestablecer, mejorar y conservar las condiciones ambientales, sociales y productivas de la Cuenca.

De esta manera, el PDCR constituye un pilar del modelo de gobernabilidad del agua, en un contexto de resiliencia frente a desastres naturales y al cambio climático, para asegurar la soberanía alimentaria, el acceso a agua para consumo humano y el saneamiento básico que aporte a la calidad de vida de los habitantes.

Para lograr este objetivo, SEI apoyó al Proyecto Piloto De Resiliencia Climática – PPCR en el proceso de formulación y actualización del Plan Director de Cuenca que ya había sido desarrollado en 2015. En relación con el plan anterior, el plan presentado por SEI contribuye con las siguientes innovaciones:

  • Una actualización y complementación de los problemas de la cuenca, ahondando en la caracterización de las problemáticas identificadas a través de la construcción e implementación de bases de datos, herramientas analíticas y procesos participativos.
  • Actualización del marco estratégico y programático, en respuesta al diagnóstico y problematización detallada.
  • Un plan operativo y financiero más detallado, con indicadores y metas de implementación y resultado cuantitativos de mediano y largo plazo.
Taller con actores que interactúan con la cuenca del Río Rocha. Foto: SEI

La metodología para lograr este documento con un enfoque de adaptación al cambio climático consistió en:

  • Caracterización de la cuenca del Rio Rocha.
  • Análisis crítico del estado de la cuenca y formulación del problema.
  • Propuesta de alternativas de gestión e inversión, priorizada y decidida de forma participativa.
  • Modelo de toma de decisiones participativo (MTDP).
  • Sistema de Información Geográfico (SIG) del PDCR y Atlas de la cuenca.
  • Memoria de talleres, y concertaciones realizadas.

El proceso consideró como elemento esencial la participación de las instituciones y actores de la cuenca, como mecanismo para promover la gobernanza ambiental. De esta manera las instituciones, intereses y organizaciones beneficiadas o afectadas por las decisiones de intervención de la cuenca y el acceso de sus recursos y funciones ambientales, pueden tomar conciencia de la relación entre sus propios marcos de referencia y los de otros. Este proceso permite entender las diferencias, tratarlas de manera constructiva fomentar que las ideas compartidas se puedan usar para la construcción de un Plan que permita alcanzar la cooperación y el bienestar.

“En una zona donde los conflictos por el agua son constantes, donde han existido las Guerras del Agua, es un gran reto lograr acuerdos entre sus habitantes para direccionar un futuro sostenible del agua. La naturaleza de los conflictos por el agua nace por la ausencia del entendimiento mutuo de los retos y soluciones; el proceso participativo es el mecanismo que permite sentar a todos los actores en la mesa a que presenten su visión. La información que se genera de esta participación, sumado a un mejor entendimiento de la cuenca a través de los datos y herramientas generadas, son los catalizadores para lograr una planeación que promueva mejores resultados y escenarios futuros de la cuenca y del uso del agua.”

— Marisa Escobar, SEI

Conclusiones y pasos a seguir

Al final del proceso se logró identificar acciones para enfrentar los retos actuales que se resumen en la siguiente gráfica:

Estas acciones serán implementadas en un horizonte temporal hasta el 2025. El proceso permitió llegar a un plan de implementación para lograr las metas de gestión de agua propuestas. Después de completado el PDC Rocha, estará en manos de las organizaciones locales generar una plataforma institucional para su implementación. La planeación deja de ser un documento y herramientas analíticas y se convierte en un instrumento vivo que permitirá guiar la priorización de inversiones para las acciones en la cuenca. Logrando así, un futuro sostenible del agua.