La energía hidroeléctrica se ha promovido como una alternativa para satisfacer la creciente demanda mundial de electricidad. Sin embargo, alrededor del 10% de las instalaciones hidroeléctricas en todo el mundo emiten tantos Gases de Efecto Invernadero (GEI) por unidad de energía como aquellas plantas de energía alimentadas con combustibles fósiles.
A nivel mundial, se espera que la construcción de presas hidroeléctricas alcance tasas sin precedentes en las próximas décadas, especialmente en países con economías emergentes. Un lugar clave para la futura expansión de la energía hidroeléctrica es el Amazonas, la cuenca hidrográfica más grande del mundo. ¿Cómo reducir la emisión de gases de efecto invernadero de la energía hidroeléctrica del Amazonas a través de la planificación estratégica de represas?
Si bien la energía hidroeléctrica es una potencial fuente de energía limpia y renovable, algunos proyectos producen altas emisiones GEI por unidad de electricidad generada (intensidad de carbono).
En este artículo, los investigadores explican cómo las intensidades de carbono de las represas propuestas en tierras altas amazónicas a menudo son comparables con la energía solar y eólica, mientras que algunas represas de tierras bajas pueden exceder las intensidades de carbono de las plantas de energía que funcionan con combustibles fósiles. Con base en 158 represas existentes y 351 propuestas, los autores presentan un marco de optimización de objetivos múltiples que muestra que la expansión baja en carbono de la energía hidroeléctrica del Amazonas depende de la planificación estratégica, que generalmente está vinculada a la colocación de represas en elevaciones más altas y corrientes más pequeñas.
En última instancia, la planificación de presas a escala de cuenca que considera las emisiones de GEI junto con las externalidades sociales y ecológicas será decisiva para el desarrollo de energía sostenible donde se contemple la nueva energía hidroeléctrica