La Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático de este año, o COP, marca la 25ª reunión que reúne a los gobiernos del mundo para negociar soluciones que permitan abordar la crisis climática. Aunque es un hito, a primera vista hay pocos motivos para celebrar.

Tres nuevos informes establecen la escala del desafío. La Organización Meteorológica Mundial advierte que las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera han alcanzado un nivel récord. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) hace sonar la alarma de que las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero actualmente prometidas están lejos de ser suficientes para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París; Las emisiones ahora deben caer un 7,6% cada año durante la próxima década para limitar el calentamiento global a 1,5 ° C, en comparación con un 3,3% anual mucho más manejable si los gobiernos hubieran comenzado a actuar obedeciendo a la ciencia hace 10 años. Mientras tanto, el Informe de brecha de producción preparado por el PNUMA, SEI y otros socios muestra que los planes de los países para la producción de combustibles fósiles están fuera de lugar para 1.5 ° C o incluso 2 ° C.

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Las banderas dan la bienvenida a los visitantes a la sede de la COP25 en Madrid. Foto: Flickr/ UN Climate Change

Frente a estos crudos mensajes, y a pesar del clima político y geopolítico y el cambio de sede de último minuto, el objetivo de la presidencia de la COP permanece sin cambios: hacer que de la COP25 un evento ambicioso.

Aquí hay algunos temas clave que podrían ayudar a hacer realidad esta visión.

Resolver puntos clave de negociación

Una cuestión importante, y un posible obstáculo, para las negociaciones son las normas sobre los mercados de carbono. Este es el último elemento importante del libro de reglas de París que debe acordarse para que el Acuerdo de París sea completamente operativo.

En un artículo reciente de Science, los científicos de SEI Derik Broekhoff y Michael Lazarus explican lo que hay que hacer para garantizar la integridad de los mercados de carbono. Y en esta perspectiva de SEI, Broekhoff plantea preguntas sobre hasta qué punto las compensaciones de carbono pueden contribuir a aumentar la ambición climática.

Muchos países han expresado su intención de utilizar los mercados internacionales de carbono para cumplir sus compromisos de mitigación. Pero para que los mercados de carbono apoyen, en lugar de obstaculizar, el progreso, su integridad debe ser salvaguardada. En particular, las reglas deben evitar el doble conteo, cuando dos países cuentan las mismas reducciones de emisiones hacia sus objetivos de mitigación climática. En la COP24, los gobiernos no lograron asegurar un marco suficientemente robusto para evitar el doble conteo, por lo que las apuestas para Madrid son particularmente altas.

Una segunda cuestión clave para Madrid es la futura gobernanza del Mecanismo Internacional de Varsovia (WIM) para hacer frente a las pérdidas y daños asociados con los impactos del cambio climático. ¿Debería ser movido bajo la exclusiva responsabilidad de las partes del Acuerdo de París, o continuar siendo compartido entre las partes del Acuerdo de París y las partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC)? Esta es una pregunta importante a la luz de acontecimientos como la retirada inminente de los EE. UU. Del Acuerdo de París y la controversia sobre la responsabilidad por pérdidas y daños. También se espera que surjan preguntas difíciles sobre el financiamiento para abordar las pérdidas y daños.

Con esto en mente, SEI y sus socios lanzaron recientemente la Iniciativa Adaptación sin Fronteras, cuyo objetivo es ampliar la ambición global y la cooperación multilateral en materia de adaptación.

Además de pérdidas y daños, los países deliberarán sobre cómo interpretar el objetivo global de adaptación establecido por el Artículo 7 del Acuerdo de París. Este objetivo presenta una oportunidad para medir el progreso de las partes para contribuir a la resiliencia global y abordar la dimensión transfronteriza del riesgo climático. Hay un reconocimiento creciente de que en un mundo interconectado, muchos riesgos climáticos pueden fluir a través de las fronteras, poniendo en riesgo nuevas comunidades e industrias.

Finalmente, está la cuestión de cómo responden los negociadores a dos informes recientes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC): sobre el cambio climático y la tierra, y sobre los océanos y la criosfera. La respuesta al Informe Especial de 1.5 ° C del IPCC fue ampliamente considerada inadecuada, con un pequeño grupo de estados productores de combustibles fósiles bloqueando un lenguaje más fuerte. Las discusiones sobre cómo la ciencia debería informar el proceso de cambio climático podrían volver a ser un desafío.

Asegurar compromisos climáticos más ambiciosos

Más allá de las negociaciones formales, la COP25 también necesita generar un impulso político y del mundo real. La lógica del Acuerdo de París es que los gobiernos aumentarán continuamente su ambición.

El próximo año, 2020, es la fecha límite para que los países presenten promesas climáticas nacionales (NDC) nuevas o actualizadas, así como estrategias de desarrollo de bajas emisiones (LEDS) a largo plazo. La presidencia chilena de la COP está tratando de construir una Alianza para la Ambición Climática de países, empresas y actores subnacionales galvanizados para lograr un objetivo de emisiones netas cero.

El primer ministro de España, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, ha abrazado de manera similar el objetivo de que el “mayor número de países” se suscriba a este objetivo en Madrid. Más de 60 países se comprometieron a lograr cero emisiones netas para 2050 en la Cumbre de Acción Climática de la ONU en septiembre, pero no incluyeron de manera crucial a los grandes emisores del mundo.

Por lo tanto, los observadores están ansiosos por ver que la Unión Europea, el tercer mayor emisor del mundo, también se comprometa. Aunque algunos estados miembros de la UE lo han bloqueado hasta el momento, hay indicios de que la nueva Comisión de la UE bajo Ursula von der Leyen puede encontrar formas de acomodar a los que no dicen nada en las próximas semanas, y anunciar la primera región del mundo neutral al clima. 2050.

Abordar la brecha en la producción de combustibles fósiles

El Informe de Brecha de Producción destaca la necesidad de que los países alineen sus planes de producción de carbón, petróleo y gas con los objetivos del cambio climático. Hasta la fecha, sin embargo, la producción de combustibles fósiles ha estado ausente casi por completo de las conversaciones climáticas de la ONU.

Afortunadamente, las oportunidades para abordar la brecha de producción son abundantes, especialmente en los países NDC y LEDS actualizados que se presentarán en 2020, y en políticas como la eliminación gradual de los subsidios a la producción de combustibles fósiles, establecer límites duros para la extracción de carbón, petróleo y gas nuevos, y planificar una transición justa para los trabajadores y las comunidades que dependen del sector de los combustibles fósiles.

Patricia Espinosa C. Tweet about the Production gap

Tweet de la Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), Patricia Espinosa sobre el informe Brecha de producción. Foto: Patricia Espinosa / Twitter.

Movilización y seguimiento a las finanzas

Con el vencimiento del plazo de 2020 para que los países desarrollados movilicen USD 100 mil millones por año, las promesas de financiamiento climático para mitigación y adaptación deberán incrementarse sustancialmente. La Cumbre de Acción Climática de la ONU y una posterior conferencia de promesas en París ya han generado impulso, con países como Dinamarca, Francia, Alemania, Nueva Zelanda, Polonia, Suecia y el Reino Unido prometiendo duplicar o más sus contribuciones al Fondo Verde para el Clima. Mientras tanto, la atención de los países también se centrará en los debates sobre un objetivo de financiación climática posterior a 2025 más ambicioso.

La transparencia sobre el apoyo financiero disponible para el clima sigue siendo un desafío importante. Una nueva herramienta SEI puede ayudar. Aid Atlas es una plataforma interactiva en línea que ayuda a los actores públicos y privados a explorar los flujos de financiación internacional para el desarrollo. Puede ayudar a gobiernos, investigadores, socios de desarrollo, organizaciones internacionales y otros a comprender más fácilmente cuánto financiamiento se proporciona, hacia dónde se dirige y para qué se utiliza.

Tanzania's development finance, it's funders and sectors targeted

Financiación del desarrollo de Tanzania. Sus financiadores y sectores específicos. Foto: Aid Atlas

Un momento crucial

El año 2019 ha sido uno de los más dramáticos hasta la fecha en el frente climático. Desde las olas de calor en India y Pakistán hasta los devastadores incendios forestales que asolan la selva amazónica, Australia, California y el Ártico, y las inundaciones y tormentas sin precedentes, el mundo se ha enfrentado a impactos cada vez más intensos del cambio climático. Pero las señales y soluciones positivas también están en el horizonte, entre ellas los compromisos netos cero, la creciente conciencia de los beneficios colaterales más amplios para el desarrollo y la salud de la acción climática, y las propuestas de nuevos acuerdos verdes que combinan la protección ambiental con los objetivos de justicia social.

Como nos recuerda el último Informe de brecha de emisiones de la ONU, entre más nos demoremos, tomar acción se convertirá en un reto más costoso, más extermo y más díficil.