En el corazón de la Amazonía colombiana, un grupo diverso de actores —líderes indígenas, jóvenes, emprendedores turísticos, investigadores y autoridades locales— dieron inicio al primer Laboratorio Vivo de Turismo Sostenible de Puerto Nariño – Amazonas. Un espacio que no solo busca mejorar los servicios turísticos, sino también construir colectivamente una cultura de innovación que respete la naturaleza, la cultura y el bienestar de las comunidades.
Este taller, liderado por el Instituto de Ambiente de Estocolmo, con apoyo de Fundación Omacha, Fontur, entre otras instituciones, marcó el inicio de una propuesta ambiciosa: transformar Puerto Nariño en un destino turístico innovador, auténtico y sostenible, mediante la aplicación de metodologías de diseño para la innovación, la visión de la cadena de valor del turismo y el enfoque participativo de los “Living Labs”.
Líderes indígenas, jóvenes, emprendedores turísticos, investigadores y autoridades locales se dieron inicio al primer Laboratorio Vivo de Turismo Sostenible de Puerto Nariño.
Camilo Martelo/SEI
A diferencia de los laboratorios convencionales, este no ocurre en un espacio cerrado ni se enfoca en experimentos químicos. En este laboratorio, la innovación ocurre en comunidad y en contacto directo con la biodiversidad. Es “vivo” porque se nutre del territorio, del conocimiento tradicional, de la experiencia real de los visitantes y de los múltiples cambios que atraviesa la Amazonía. Los Laboratorios Vivos se definen como ecosistemas de innovación abiertos, centrados en la participación de múltiples partes interesadas que colaboran para generar nuevas ideas, productos y servicios.
La metodología que guiará este proceso es el Diseño para la Innovación (Design Thinking), un enfoque iterativo de cinco etapas, centrado en los usuarios, los emprendedores y sus necesidades. Durante el taller, se trabajaron dos de sus fases fundamentales: empatizar y definir.
Una de las actividades más potentes del taller fue escuchar directamente las voces de turistas nacionales e internacionales. A través de videos testimoniales, seis visitantes —de Colombia, Argentina, Suecia y Brasil— compartieron cómo experimentan cada etapa de su viaje a la Amazonía y a otros destinos de turismo de naturaleza: desde la planeación hasta el retorno.
Estas voces sirvieron como punto de partida para que los participantes analizaran la cadena de valor del turismo, entendida como el recorrido completo que hace un turista: planeación, desplazamiento, alojamiento, alimentación y actividades de ocio. En cada etapa, los grupos de trabajo identificaron fortalezas, vacíos y oportunidades de mejora desde la mirada del turista y del prestador de servicios local.
Una de las actividades más potentes del taller fue escuchar directamente las voces de turistas nacionales e internacionales.
Camilo Martelo/SEI
A partir de esta dinámica, se definieron problemas estructurales que afectan la experiencia turística en Puerto Nariño. Algunos de los más destacados fueron:

Mónica Trujillo, investigadora de SEI durante el taller en Puerto Nariño. Foto: Camilo Martelo/SEI
Durante el taller, se resaltó la conexión esencial entre turismo y bioeconomía, entendida como un modelo de desarrollo que apuesta por el uso sostenible de la biodiversidad, el conocimiento local y la innovación. En este contexto, el turismo de naturaleza se consolida como uno de los sectores estratégicos para avanzar hacia una economía más sostenible. Por eso, el Laboratorio Vivo de Turismo Sostenible no es solo una apuesta por mejorar la experiencia de los visitantes: es también un espacio de experimentación en bioeconomía amazónica. Un laboratorio donde se repiensan las formas de generar ingresos, empleo y bienestar, siempre desde el respeto por los ecosistemas y las culturas locales.
Este taller marca apenas el inicio de un proceso de largo aliento. En los próximos meses, los grupos de trabajo continuarán con las siguientes etapas del diseño para la innovación: idear, prototipar, testear e implementar soluciones que respondan a los retos identificados. Para lograrlo, es fundamental que turistas, comunidades locales e instituciones se involucren activamente, aportando ideas, recursos y capacidades desde sus posibilidades. Las entidades de gobierno, como la Gobernación del Amazonas y las alcaldías de Leticia y Puerto Nariño, tienen un rol clave. Pero también lo tienen los institutos de investigación, las universidades, las comunidades organizadas y los empresarios del territorio.
La meta es clara: consolidar un modelo de turismo amazónico que combine sostenibilidad, conocimiento ancestral, innovación y bienestar comunitario. Con el compromiso de todos los actores, Puerto Nariño puede convertirse en un referente internacional. Un lugar donde el turismo se viva como una experiencia transformadora, y donde cada viaje contribuya a cuidar la Amazonía, preservar la identidad local y sembrar un futuro más justo y equilibrado.
Puerto Nariño puede convertirse en un referente internacional de turismo sostenible en la Amazonía. Como un laboratorio vivo que aprende del territorio, experimenta con respeto y sueña con un futuro en el que viajar también sea una forma de cuidar.
Es hora de seguir creando este laboratorio vivo entre todos. Porque cuando el territorio inspira, la innovación florece.



