La Agenda 2030 de desarrollo sostenible no es un plan de acción, sino un mapa conceptual, una visión y un compromiso global que representan un cambio en el discurso sobre el desarrollo mundial. Aun cuando la Agenda no contiene recetas prescritas de cómo lograr los objetivos, su discurso conlleva cierto poder ya que, al ser reconocida y aceptada por prácticamente el mundo entero, los fenómenos capturados mediante los objetivos adquieren otra dimensión, una dimensión universal, integrada y de carácter transformativo.

Sin embargo, el cambio institucional que se ha generado a través de la Agenda 2030 está todavía a un nivel conceptual, y el trabajo real queda ahora en los manos de los gobiernos y de su habilidad de generar un discurso y políticas que no dejen a nadie atrás. Para lograr esto, la Agenda necesita localizarse en cada rincón institucional para generar ese sentido de identidad conectado al entorno. Esto significa que, para obtener un desarrollo sostenible, las políticas de la Agenda y las acciones ligadas a ella tienen que llevarse a cabo a nivel local, porque es aquí donde lo abstracto adquiere significado, y en donde el discurso de la Agenda se tiene que arraigar.

La localización de la Agenda se refiere a tener en cuenta los contextos, desafíos, y oportunidades de gobiernos subnacionales en todas las etapas de la Agenda. Está claro, que la localización es clave para poder implementar la Agenda. Lo que no está tan claro es como se va a llevar a cabo, porque a pesar de los múltiples enfoques, gráficas, marcos teóricos, y redes internacionales de gobiernos locales, nuestras ciudades se siguen quejando por la falta de conexión entre las capitales y los territorios.

Para muchas ciudades la Agenda representa un nivel más de complejidad, un vocabulario nuevo, obligaciones nuevas, con el reto nuevo de obtener lo que en muchos casos años de políticas de desarrollo no han logrado, pero ahora de manera integrada. La Agenda representa todo un discurso nuevo con el que muchas ciudades no sienten ningún nivel de apogeo o identidad, ya que estas no estuvieron involucradas ni en las negociaciones ni en su planeación, y encima de esto el presupuesto para financiar este nuevo discurso no está claro. Además, la Agenda no contiene recetas mágicas ni herramientas concretas para lograr esta conexión.

Y es aquí donde el trabajo de SEI puede contribuir en la implementación de la Agenda. Estamos bien posicionados para servir como punto neutro de facilitación entre diferentes actores, y hemos venido desarrollando un numero de herramientas diseñadas para construir confianza y promover el aprendizaje, conectar los diferentes niveles de gobernanza, y facilitar la interacción entre actores y prácticas.

Mediante este enfoque de aprendizaje y participación en la implementación de la Agenda 2030, SEI enfocará su trabajo local en su centro más nuevo de Latinoamérica en lo siguiente:

  • identificar y facilitar el diálogo entre los actores y procesos que actúen como agentes de cambio la implementación de la Agenda;
  • apoyar en la localización de la Agenda de manera que resuene con los desafíos y oportunidades locales;
  • promover que, en la implementación de la Agenda, las necesidades a nivel regional y municipal estén reflejadas en estrategias de implementación tangibles;
  • apoyar a actores nacionales en su rol como líderes de la Agenda para crear sistemas que permitan políticas y prácticas integradas e intersectoriales;
  • transformar la Agenda de un concepto abstracto a un instrumento institucional, y el enfoque sistémico de la Agenda en prácticas concretas;
  • concientizar y difundir información de una manera adaptada al contexto local;
  • promover la innovación mediante la aplicación y contextualización de las herramientas de innovación social y digital que ofrece el SEI, pero también desarrollando nuevas aplicaciones de relevancia e importancia local que contribuyan a un mejor entendimiento e implementación de la Agenda en la región Latinoamericana.

Este enfoque se llevará a cabo en cooperación con los agentes de cambio claves para la Agenda, y tiene como propósito a i) apoyar esfuerzos previos que diversos actores actualmente están llevando a cabo, ya que el trabajo de SEI se basa en la cooperación y no en la competencia; ii) desarrollar un programa de trabajo a largo plazo, el cual le dé continuidad a proyectos e iniciativas que actualmente se ven restringidas por las líneas de tiempo a muy corto plazo; y a iii) promover el cambio social a nivel institucional y de comportamiento, los cuales requieren de una visión a largo plazo. Además, una compresión de “lo local”, la identificación de mecanismos necesarios para facilitar el dialogo entre los diferentes niveles de gobernanza y sectores, y un proceso minucioso que promueva la construcción de confianza entre los agentes de cambio.