En el informe Amazonía en peligro de extinción, Vivian Ribeiro y Rafaela Flach contribuyeron con un capítulo dentro de esta colección de 22 artículos elaborados por diversas coaliciones y organizaciones panamazónicas.
Este artículo contiene apartados de los resultados y recomendaciones principales del reporte técnico titulado “Descubriendo los impulsores subregionales de la deforestación en la Amazonía: una herramienta para encontrar soluciones”, el cual fue lanzado por WWF en 2024 durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad (COP16) realizada en Colombia. El informe presenta el primer análisis a nivel regional de los factores que impulsan la deforestación en la Amazonía. Para ello, se integraron estadísticas subnacionales sobre producción agrícola con información satelital sobre el uso del suelo y la producción de materias primas en cada país amazónico. Al ofrecer un mayor nivel de detalle sobre la deforestación vinculada a estas materias primas, el estudio busca fortalecer la capacidad de acción de actores nacionales y subregionales, así como de quienes diseñan políticas, para que puedan desarrollar estrategias específicas adaptadas a las condiciones de cada país y territorio en favor del uso sostenible del suelo y la conservación de la Amazonía.
La expansión del uso agrícola del suelo, pastos y cultivos, es el principal impulsor de la deforestación en la región amazónica. Sin embargo, los datos presentados aquí también muestran importantes zonas de degradación forestal en toda la Amazonía, destacan el importante papel de la minería como impulsor de la deforestación en el Escudo Guayanés e indican que es probable que la especulación de tierras y el cambio indirecto del uso del suelo sean importantes impulsores de la deforestación.
La deforestación impulsada por la agricultura muestra una tendencia decreciente en la mayoría de los países amazónicos en los últimos años (2017-2022), con la excepción de Brasil, donde se mantiene relativamente estable, y Ecuador, donde es muy superior a los niveles históricos. A pesar de que la expansión de las tierras de cultivo representa solo el 22% de la deforestación total entre 2017 y 2022, en comparación con el 78% de la ganadería, las tendencias indican que se está convirtiendo en un impulsor más prevalente de la deforestación en toda la región amazónica, particularmente en Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela.
Los patrones subnacionales de deforestación en la Amazonía revelan distintos impulsores (2017-2021), con los pastos dominando en las partes oriental y central de la Amazonía, pero avanzando hacia el interior de la región, y la expansión de los cultivos especialmente la soya en Bolivia y alimentos básicos como el maíz, el arroz y la yuca en Perú y Venezuela con predominio en las subregiones occidental, meridional y noroccidental. Estos resultados ponen de relieve la necesidad de desarrollar estrategias e intervenciones específicas para abordar la deforestación, que deben estar adaptadas a contextos subnacionales concretos.
Una limitación clave para descubrir los impulsores explícitos de la deforestación es la disponibilidad de datos de alta calidad sobre el uso del suelo. Estos datos son cruciales para comprender la compleja dinámica del cambio de uso del suelo y para atribuir con precisión la deforestación a materias primas (commodities) específicas. Además, estos datos son esenciales para profundizar en los efectos de los factores socioeconómicos, como la dinámica del mercado, el comercio y las finanzas, en la deforestación a una escala subnacional más detallada. Para llenar este vacío de datos es necesaria una colaboración activa entre los organismos estatales, las instituciones de investigación, las ONG y el sector privado, con lo que se garantiza la recopilación exhaustiva de datos, el intercambio de conocimientos y la coordinación de recursos para fundamentar mejor las políticas públicas encaminadas a detener de manera efectiva la deforestación.
El informe Amazonía en peligro de extinción, una colección de 22 artículos que agrupa a 4 coaliciones pan amazónicas, organizaciones indígenas, investigadores, periodistas y organizaciones internacionales, muestra que ahora también debemos mirar hacia la restauración para restablecer las funciones de este sistema forestal vivo e interconectado, que brinda a los humanos innumerables servicios (incluidos, entre otros, aire respirable y agua potable mucho más allá de los límites de sus árboles).
