La creación de consenso con las instituciones encargadas de la implementación de las acciones de mitigación y el desarrollo de capacidades en las entidades del orden nacional son fundamentales para alcanzar los objetivos de Colombia en materia de Contaminantes Climáticos de Vida Corta (CCVC) establecidos en la Contribución Determinada a Nivel Nacional del año 2020.
Los contaminantes climáticos de vida corta (CCVC) contribuyen al aumento de la temperatura global y a la contaminación atmosférica: son un problema tanto ambiental como de salud pública. Sin embargo, las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés) no suelen considerar la importancia de reducir los CCVC dentro de sus compromisos para la mitigación de cambio climático. La NDC de Colombia para 2020 adoptó un enfoque diferente: Los objetivos de mitigación de los CCVC están integrados en los objetivos de cambio climático del país. Los autores definen el programa de Colombia como “ambicioso, realista y que va un paso adelante en los compromisos globales climáticos nacionales”, ya que las NDC no exigen explícitamente la inclusión de metas de reducción de los CCVC.
La NDC de Colombia presentada en 2020, incluyó en un objetivo específico para las emisiones de carbono negro que: Colombia pretende reducirlas en un 40% para 2030 en comparación con los niveles de 2014. Este compromiso es uno de los más ambiciosos dentro de las NDC a nivel mundial, y refleja el deseo no solo de abordar el cambio climático, sino también la contaminación atmosférica y la salud pública.
Tráfico en hora pico en Bogotá. El transporte es uno de los principales sectores emisores de carbono negro.
Este ambicioso objetivo fue posible gracias a la Estrategia Nacional para la de Mitigación de CCVC de Colombia, que se elaboró antes de la NDC de 2020. A través de un proceso de cuatro años, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia colaboró con las partes interesadas que trabajan en una amplia variedad de sectores para desarrollar la estrategia, incluyendo no sólo a la sociedad civil y las ONG, sino también a los principales sectores emisores de CCVC, gases de efecto invernadero y otros contaminantes atmosféricos. Al trabajar en colaboración y abiertamente con aquellos que estarían implicados en la implementación de la estrategia, el Ministerio pudo lograr un mayor consenso sobre los objetivos propuestos. Este proceso también permitió identificar dónde era necesario el desarrollo de capacidades para aplicar los objetivos con mayor eficacia, especialmente en lo que respecta a la evaluación y reducción de las emisiones de carbono negro.
Mediante la creación de consenso y coherencia en el desarrollo de la Estrategia Nacional de CCVC, el Ministerio de Ambiente pudo incluir la meta de reducción de carbono negro en la NDC basados en medidas de mitigación específicas.
Los autores concluyeron que otros países podrían aprender dos lecciones valiosas de la experiencia de Colombia al incluir objetivos relacionados con los CCVC en sus NDC:
