Nueva colaboración entre el SEI y la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá permitirá elaborar una hoja de ruta integrada, que vincule la contaminación del aire, el cambio climático y sus impactos en la salud y que posibilite mejorar la calidad del aire y la salud pública en Bogotá.
Durante la última década en Bogotá, la capital de Colombia, se han observado altas concentraciones de contaminantes atmosféricos, entre ellos material particulado (MP). A este contaminante, compuesto principalmente de polvo, suciedad y gotas líquidas, se le atribuyen cerca de 2 320 muertes prematuras en la ciudad durante el año 2019. Reconociendo este importante problema, diferentes instituciones clave en Bogotá han avanzado en estrategias para mejorar la calidad del aire y la salud pública.
A diciembre de 2023, el gobierno local ha puesto en marcha más de 20 acciones para mejorar la calidad del aire en la ciudad. Entre ellas, la renovación de la flota de transporte público con tecnologías de cero emisiones y la transición de la industria manufacturera, pasando del uso de carbón y diésel al gas natural. Entre las principales medidas transversales se encuentran la incorporación de las Zonas Urbanas por un Mejor Aire y la actualización de los protocolos de contingencia para reducir la exposición a los episodios de altos niveles de contaminación atmosférica.
Estas iniciativas resultaron en una notable mejora ambiental. Según el inventario de emisiones de la ciudad en 2020, se logró una reducción del 26% en las partículas en comparación con los niveles estimados para 2018. Además, se observó una disminución sostenida en los niveles de carbono negro desde 2018 hasta 2023.
Aun cuando la ciudad ha realizado importantes esfuerzos por reducir la contaminación, no se conoce en detalle los potenciales beneficios en la salud derivados de estas medidas y de aquellas otras previstas en las estrategias vigentes. El carbono negro, fracción del material particulado emitido principalmente en los procesos de combustión incompleta de los combustibles fósiles y la biomasa, es también un contaminante climático de vida corta (CCVC), con un tiempo en la atmósfera relativamente breve.
Reducir las emisiones de carbono negro no solo mejora la calidad del aire, sino que también tiene un impacto significativo en la reducción de los efectos climáticos asociados. Por tanto, es esencial avanzar en la comprensión de las sinergias entre estas estrategias, otros contaminantes atmosféricos, las medidas de mitigación del cambio climático y sus posibles efectos en la salud pública.
Desde 2016, el Gobierno de Colombia ha recibido el apoyo conjunto del SEI y la Coalición del Clima y el Aire Limpio (CCAC) para reducir las emisiones de CCVC, incluido el carbono negro. Este apoyo se ha enfocado hacia el desarrollo y fortalecimiento de capacidades para la implementación de la Estrategia Nacional para la Mitigación de Contaminantes Climáticos de Vida Corta. Además, en la actualización del año 2020 de la Contribución Nacional Determinada (NDC), Colombia incluyó una meta del 40 % de reducción de las emisiones de carbono negro con relación a los niveles de 2014. Para su cumplimiento se requiere de la incorporación de acciones a nivel local y de los centros urbanos para integrar este contaminante en los procesos de planificación y seguimiento, así como la vinculación activa de los ciudadanos.
La planificación nacional y local es clave en el diseño de acciones eficientes para reducir los CCVC. En este contexto, el “Plan Aire 2030” de Bogotá (Plan Estratégico para la Gestión Integral de la Calidad del Aire de Bogotá 2030) es la herramienta clave para que el gobierno local gestione acciones que permitan reducir la contaminación del aire, a través de decisiones estratégicas.
En diciembre de 2023, el SEI y la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá (SDA)) firmaron un acuerdo de colaboración en torno a las agendas de cambio climático, calidad del aire y de salud en Bogotá. Los investigadores del centro SEI de York utilizarán la Plataforma de Análisis de Bajas Emisiones (LEAP) del SEI para articular diferentes escenarios de proyección y reducción de emisiones para la ciudad. Esta investigación identificará oportunidades adicionales de mitigación integrando los contaminantes atmosféricos y climáticos y cuantificando así los beneficios económicos y en salud.
Nuestro centro en Latinoamérica facilitará la colaboración entre los expertos de SEI York y los funcionarios de la SDA en Colombia.
Esencialmente, este proyecto garantizará una comprensión integral de los vínculos entre el cambio climático, la calidad del aire y la agenda de salud en Bogotá; al hacerlo, contribuirá a mejorar la información disponible (como los inventarios de emisiones y el monitoreo de carbono negro) y su potencial uso en la toma de decisiones y la formulación de políticas públicas. Se espera también que los resultados apoyen el diseño de estrategias de mitigación o adaptación adicionales en busca de un aire limpio y la resiliencia climática en la ciudad.
Jennifer Pedraza, SEI Research Associate and principal co-investigator on the project
SEI posee la experiencia y las herramientas para ayudar a fortalecer la capacidad de las entidades locales para reducir las emisiones de carbono negro, así como continuar con la operación y el mantenimiento de la red de monitoreo de carbono negro en Bogotá.

