El Informe sobre los riesgos climáticos transfronterizos (The Global Transboundary Climate Risk Report), elaborado por Adaptación sin fronteras (Adaptation Without Borders), presenta 10 riesgos transfronterizos que siguen sin tenerse en cuenta en las políticas climáticas. Estos riesgos climáticos representan no sólo un reto de adaptación común, sino también una responsabilidad global para tomar acción en el ámbito de adaptación al cambio climático.
Repercusiones de las inundaciones repentinas en México. Photo credit: Huitzil / Climate Visuals.
Inundaciones repentinas en México. Photo credit: Huitzil / Climate Visuals.
¿Qué tipos de marcos de propiedad son necesarios para definir y asignar mejor las responsabilidades y los recursos para la adaptación al cambio climático?
Las ideas que refleja este informe ponen en entredicho una idea que se ha mantenido durante mucho tiempo en la política climática: que la adaptación es un reto local, mientras que la mitigación es una preocupación mundial. Sin embargo, los riesgos climáticos atraviesan múltiples jurisdicciones y sectores económicos, lo que exige nuevas formas de gobernanza, marcos de asignación de responsabilidades y mecanismos de coordinación a diferentes niveles.
Mediante los casos de estudio, los autores de este informe evaluaron 10 riesgos climáticos transfronterizos con relevancia a nivel mundial. Los estudios de casos analizan los efectos transfronterizos en diferentes sectores de todo el mundo, desde la industria automovilística japonesa afectada por las inundaciones en Bangkok hasta los inversores y empresas europeas afectados por un huracán en México. El análisis de estos casos de estudio plantea preguntas clave para el diseño de soluciones políticas y gobernamentales.
Visión general de los 10 riesgos climáticos transfronterizos y estudios de casos evaluados en este informe (véase la Figura A.1, p.11) Gráfico: Elaboración propia.
En un mundo cada vez más interconectado, estos riesgos se transmiten a través de recursos naturales y ecosistemas compartidos, vínculos comerciales, intercambios financieros y movilidad de personas.
Los riesgos transfronterizos de las amenazas climáticas en las cuencas fluviales compartidas entre varios países pueden tener consecuencias de gran alcance, ya que los daños directos por fluctuaciones de caudal en las tierras agrícolas y las infraestructuras hidroeléctricas provocan un efecto dominó en el suministro de alimentos, la distribución de energía y los medios de subsistencia.
Los actuales marcos de acción mundiales no están equipados para hacer frente a la pérdida permanente de poblaciones de peces dentro de las jurisdicciones nacionales, y a su vez, los acuerdos regionales para compensar los desplazamientos de estos recursos tienen serias limitaciones. Por tanto, eso ejmplifica un amplio vacío en los acuerdos políticos y de gobernanza que permiten a los organismos adaptarse y gestionar, por ejemplo, el desplazamiento de las poblaciones de peces a alta mar en un contexto de cambio climático.
Los fenómenos meteorológicos extremos son los principales desencadenantes de la inseguridad alimentaria. Estos riesgos exigen medidas de adaptación en todos los eslabones de la cadena de suministro de productos agrícolas básicos, desde la granja hasta la mesa. Por lo tanto, debemos construir un sistema alimentario mundial que sea justo y resistente, que satisfaga las necesidades de miles de millones de personas a medida que cambia el clima, en lugar de alimentar nuevas crisis.
Muchos países en desarrollo son muy vulnerables al cambio climático y a las catástrofes. Los procesos de producción alrededor del mundo, incluyendo las cadenas de suministro industrial, están expuestos a nuevos riesgos que no se comprenden ni abordan plenamente.
Un fallo en una sola parte de una red eléctrica conectando varios países podría generar impactos en cadena,sobre todo si es una red transfronteriza que depende en gran medida de una única fuente de energía o de un número limitado de ellas. Cuando las interrupciones del suministro eléctrico van ligadas a fenómenos meteorológicos extremos, los daños socioeconómicos pueden ser devastadores para los más vulnerables, exacerbando las desigualdades y reduciendo capacidades de adaptación.
Los riesgos financieros desencadenados por el cambio climático pueden llegar a ser transfronterizos debido a la naturaleza global de las inversiones y a la complejidad de las redes económicas y financieras. En consecuencia, las amenazas en una zona geográfica concreta que afecten a las plantas de producción de una empresa, y las pérdidas que deriven de estas, podrían propagarse a través de las cadenas de valor económico y materializarse en la cartera de un inversor situado lejos del foco del desastre.
El cambio climático ha influido en la propagación de enfermedades infecciosas transmitidas por vectores en la última década, y es muy probable que el impacto sanitario de las enfermedades sensibles al clima aumentará de forma signifacative. Por ejemplo, las previsiones muestran que, en un escenario de calentamiento de 2,8℃, el 50% de la población mundial estará expuesta a los vectores de la malaria en 2050. Así pues, los sistemas integrados de vigilancia de enfermedades, respuesta y alerta temprana basados en el clima, pueden anticipar los riesgos y desencadenar una acción rápida para prevenir la propagación transfronteriza de enfermedades.
Los factores climáticos y no climáticos interactúan y se combinan para influir y modificar las decisiones migratorias, con repercusiones tanto para los países de origen como de destino. En particular, la migración laboral, estacional y temporal, en un clima cambiante puede incluir efectos transfronterizos indirectos. Por ejemplo, impactos en los envíos de remesas, lo cual es una vía financiera de transmisión de riesgos climáticos transfronterizos.
Los riesgos climáticos transfronterizos, y en cascada, pueden amenazar especialmente los medios de subsistencia de los grupos más vulnerables – grupos marginados socioeconómica, política y culturalmente – o a las zonas con una gobernanza débil o en entredicho. Los bienes, capacidades y actividades que las personas necesitan para ganarse la vida y contribuir a la economía pueden verse especialmente afectados.
Gestionar los riesgos climáticos transfronterizos constituye reconocer el valor y la integridad de la vida en todas las partes del mundo, así como que nuestro bienestar se basa en las profundas conexiones entre todas las personas y lugares del mundo. Por tanto, situar el bienestar como objetivo principal puede allanar el camino hacia la adaptación al cambio climático con políticas más ambiciosas y transformadoras a todos los niveles, desde el local hasta el global.
Obtiene más información y descarga del informe completo en la página web de Adaptación sin fronteras (Adaptation Without Borders).





