Los expertos del SEI sostienen que la cooperación latinoamericana con la UE puede impulsar sus esfuerzos para reducir las emisiones de metano, que provocan un calentamiento global más potente y rápido que el dióxido de carbono. La COP30 en Brasil es el foro idóneo para asumir estos compromisos.
Los debates de la COP30 en Belém (Brasil) han puesto un foco creciente en la urgencia de adoptar medidas de mitigación para alcanzar el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global por debajo de los 2 °C. Si bien la mayoría de los esfuerzos y la atención se centran en el dióxido de carbono (CO₂), otros gases de efecto invernadero como el metano, cuyo potencial de calentamiento es 29,8 veces mayor que el del CO₂ en 100 años y 82,5 veces mayor en 20 años, ofrecen beneficios de mitigación climática más rápidos y eficaces.
En América Latina, la mitigación del metano ofrece oportunidades de bajo costo y alto impacto en los sectores más intensivos en emisiones de la región: la agricultura (principalmente la digestión entérica del ganado), los residuos (principalmente los residuos sólidos en los vertederos) y la energía (principalmente la extracción y combustión de combustibles fósiles). La diversidad de las fuentes de emisión exige la adopción y adaptación de las mejores prácticas disponibles a nivel global, junto con enfoques regionales adaptados y basados en resultados, especialmente en tres áreas clave: 1) la implementación de medidas y tecnologías de mitigación, 2) la creación de incentivos de mercado para su adopción, y 3) la mejora de los sistemas de monitoreo, reporte y verificación.
La Unión Europea, por ejemplo, ha asumido un papel de liderazgo en la mitigación del metano mediante políticas y regulaciones ambiciosas en los sectores con altas emisiones. El Reglamento sobre el Metano de la UE (2024/1787) se basa en marcos como la Asociación sobre el Metano del Petróleo y el Gas (OGMP 2.0), respaldado por sólidos mecanismos de aplicación y continuas mejoras en el monitoreo, reporte y verificación (MRV). La COP30 ofrece una valiosa oportunidad para que los países latinoamericanos y la UE refuercen su cooperación, intercambien lecciones aprendidas y compartan las mejores prácticas.
Aprovechando este impulso, un proyecto liderado por SEI Latinoamérica y financiado por la UE examinó los retos de la mitigación del metano en seis países latinoamericanos —México, Brasil, Argentina, Colombia, Chile y Costa Rica— y exploró cómo la convergencia de las políticas internacionales con la UE puede ayudar a abordarlos. A pesar de las diferencias nacionales, surgieron tres vías de avance en los sectores de la agricultura, los residuos y la energía:
La COP30 representa una oportunidad para fortalecer la cooperación internacional en materia de mitigación del metano en América Latina: una región que alberga la selva amazónica, una biodiversidad vital, comunidades indígenas y locales, y un bioma fundamental para regular el clima del planeta. La cooperación entre la UE y América Latina tiene un importante potencial para impulsar la financiación y la transferencia de tecnología, basado en el aprendizaje mutuo y el intercambio de buenas prácticas. Avanzar en la mitigación del metano en la región no solo contribuye a los objetivos climáticos mundiales, sino que también refuerza el liderazgo de América Latina en la acción climática y su búsqueda de un desarrollo sostenible justo y equitativo.


