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Dimensiones sociales de la energía eólica marina: reflexiones y aprendizajes

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Dimensiones sociales de la energía eólica marina: reflexiones y aprendizajes

Colombia impulsa la energía eólica marina con 50 GW de potencial en el Caribe, el doble de su capacidad eléctrica actual. Pionera en licitar áreas marítimas en la región, enfrenta el reto de asegurar una transición que respete derechos, saberes y relaciones de comunidades costeras.

Camilo Martelo Llerena, José Vega Araújo, Margarita Nieves / Published on 27 August 2025

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José Vega Araújo / jose.vega@sei.org

Colombia está dando un paso histórico hacia el futuro energético de América Latina al impulsar el desarrollo de la energía eólica marina. Con un potencial estimado de 50 GW en su costa Caribe —más del doble de la capacidad eléctrica total instalada en el país— y al convertirse en la primera nación de la región en licitar áreas marítimas para este tipo de proyectos, Colombia comienza a trazar un camino pionero. Pero junto con estas oportunidades surge una pregunta clave: ¿cómo asegurar que esta transición reconozca los derechos, saberes y relaciones de las comunidades que habitan y cuidan esos mares?

Para que la energía eólica marina se consolide en Colombia como una industria legítima y sostenible, se necesita más que marcos regulatorios: hacen falta espacios de diálogo donde distintos actores puedan construir confianza y consensos. Con este propósito, la Red Colombiana de Investigadores en Energía Eólica Marina y el Instituto de Ambiente de Estocolmo (SEI), convocaron una conversación intersectorial en la que diversos actores compartieron reflexiones sobre cómo avanzar hacia una industria no solo técnicamente viable y financieramente atractiva, sino también socialmente responsable y legítima. Este texto resume los principales aportes y aprendizajes compartidos durante el encuentro.

Más allá de la aceptación, el apoyo social es clave para que la industria de energía eólica marina sea una realidad en Colombia.

Margarita Nieves, Red Colombiana de Investigadores de Energía Eólica Marina.

1. Espacio marino multifuncional: territorio compartido, no vacío

Los océanos ya están habitados, están en uso y tienen diversos significados para las comunidades que han crecido con él. Son espacios para pesca, transporte, acuicultura, turismo, telecomunicaciones y ecosistemas esenciales para la vida marina. Ignorar esta complejidad sólo nos lleva por el camino del conflicto.

La planificación de proyectos de energía eólica marina debe hacerse con una visión de multifuncionalidad, integrando distintos usos en uno mismo para reducir tensiones y amplificar beneficios.

La multifuncionalidad se puede pensar en tres grandes categorías:

  • Co-uso: activades que utilizan el mismo recurso o infraestructura física para diferentes fines. Por ejemplo, generadores de energía solar y eólica integrados en una plataforma de petróleo y/o gas.
  • Co-existencia: actividades distintas que ocurren en la misma zona, sin contacto directo ni integración estructural, pero con aprovechamiento compartido de las cadenas de valor. Por ejemplo, parques eólicos marinos pueden coexistir con proyectos solares flotantes.
  • Co-localización: actividades distintas que comparten espacio e infraestructura secundaria. Por ejemplo, un parque eólico marino puede alojar estructuras para acuicultura (como como cuerdas para mejillones o algas), manteniendo funciones operativas independientes.

¿Por qué no asegurar que las infraestructuras que construyamos hoy puedan dar múltiples beneficios?”

Karina Barquet, SEI.

2. Derechos humanos: más allá del cumplimiento normativo

Sin una debida diligencia en derechos humanos, los proyectos pueden profundizar desigualdades existentes. Territorios con experiencias previas de energía eólica en tierra, como La Guajira, han dejado varias lecciones:

  • Derecho a la información: Las comunidades no acceden a información clara, oportuna ni culturalmente adecuada sobre los proyectos.
  • Derecho a la participación: La participación es limitada y desigual; no garantiza incidencia y en algunos casos no incluye a mujeres y jóvenes.
  • Derechos culturales: Suele desconocerse la organización propia y los significados simbólicos y espirituales del territorio en la planeación e implementación de proyectos.
  • Derecho a la consulta previa: En el proceso hay vacíos regulatorios, baja confianza y debilidades en los criterios de elegibilidad y alcance de los asesores comunitarios.
  • Derechos laborales: No hay claridad sobre empleos locales, ni claridad sobre la contratación en distintas fases del proyecto.

Frente a estos desafíos, se vuelve imprescindible adoptar un enfoque que integre los derechos humanos desde etapas tempranas del desarrollo de proyectos. No basta con cumplir requisitos formales, se debe fortalecer la debida diligencia en derechos humanos, reconocer el contexto e impactos acumulativos de múltiples industrias y fomentar la participación y el diálogo con un enfoque inclusivo, transparente y culturalmente apropiado.

No se trata solo de cumplir la ley, sino de tener un compromiso ético con el territorio

Valentina Rincón, Centro Regional de Empresas y Emprendimientos Responsables (CREER).

3. Transferencia de capacidades: de obligaciones a estrategias de relacionamiento

El proceso de licitación exige a las empresas incluir en sus ofertas un Programa de Transferencia de Capacidades Técnicas paras las áreas de sus proyectos. Lejos de ser un cumplimiento administrativo, este puede ser una herramienta clave para construir relaciones sólidas desde el inicio del proyecto.

Algunos aspectos a tener en cuenta incluyen la planificación del relacionamiento con equipos capacitados y conocedores del contexto local, comunicar claramente desde el inicio para gestionar expectativas, y construir sobre experiencias previas para evitar errores y fortalecer la legitimidad.

Experiencias de —como la portuaria, turística, de comunicaciones o pesquera— demuestran que cuando estos planes se piensan con visión de largo plazo y en colaboración con los actores locales tienen el potencial de generar confianza y prevenir conflictos. Por el contrario, hacerlos sin una visión de beneficios locales y sin un lente de las dinámicas territoriales termina creando tensiones.

Escuchemos las experiencias exitosas y positivas que ya se tienen y construyamos a partir de sus lecciones aprendidas

Andrés Francisco Gómez, SER Consultores.

4. Marcos internacionales para orientar la implementación

Los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos ofrecen una guía bajo la cual los Estados tienen el deber de proteger los derechos humanos mediante marcos normativos y políticas adecuadas; las empresas tienen la responsabilidad de respetarlos, identificando, previniendo y gestionando posibles impactos negativos; y las personas y comunidades afectadas deben contar con mecanismos eficaces de reclamación y reparación cuando se vulneren sus derechos.

El proceso de licitación ya incluye elementos de este marco, como la exigencia de sistemas formales de quejas y reclamos. La aplicación de estos principios implica garantizar canales accesibles de atención y culturalmente adecuados, junto con espacios de escucha activa y continua. Además, debe priorizarse la generación de valor anticipado, garantizando que las comunidades perciban beneficios concretos desde etapas tempranas del proyecto. Ignorar estas condiciones o delegarlas como asuntos menores puede poner en riesgo tanto a los proyectos como al bienestar local.

El marco de principios rectores de las Naciones Unidas establece estándares para promover los derechos humanos en el sector energético; es el marco en que se debe orientar y construir el relacionamiento con las comunidades.

Jairo Vergara, Social Performance Consulting.

Las lecciones compartidas en este espacio confirman que una planificación adecuada no se limita a cumplir normativas: implica entender los territorios, reconocer las trayectorias comunitarias y construir confianza. Si estos elementos se incorporan desde el inicio, la energía eólica marina puede convertirse en un ejemplo de cómo avanzar hacia una transición justa.

La energía eólica marina es una oportunidad para avanzar hacia una transición energética que no solo se mida en megavatios, sino también en términos de justicia social y territorial.

José Vega, SEI.

Esta historia resulta del evento “Diálogo sobre criterios sociales y derechos humanos en proyectos de energía eólica marina en Colombia” organizado en junio de 2025 por la Red Colombiana de Investigadores en Energía Eólica Marina y SEI. Agradecemos a los más de 70 asistentes al conversatorio de manera presencial y virtual, y a los panelistas, Karina Barquet, Andrés Francisco Gómez, Valentina Rincón y Jairo Vergara.

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