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Energía eólica marina en Galerazamba: desafíos y oportunidades para una transición justa

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Energía eólica marina en Galerazamba: desafíos y oportunidades para una transición justa

En Colombia, la energía eólica marina comienza a perfilarse como una de las grandes apuestas de la transición energética. El país cuenta con un potencial estimado de 50 GW en su costa Caribe, equivalente a 2,5 veces la capacidad eléctrica instalada totalAunque en 2025 todavía no existen proyectos eólicos marinos en operación, el interés y las expectativas alrededor de esta nueva industria han crecido rápidamente.

José Vega Araújo, Christian Moreno, Melitza Medina / Published on 21 October 2025 / Galerazamba, Colombia

Colombia se ha propuesto alcanzar 7 GW de capacidad instalada de energía eólica marina entre 2030 y 2040. Un avance clave en esa dirección es la primera subasta para adjudicar áreas marítimas en Atlántico, Bolívar, Magdalena y Sucre, con la meta de incorporar entre 1 y 3 GW hacia 2035. 

No obstante, el desarrollo de este tipo de proyectos plantea no solo desafíos técnicos, normativos y ambientales, sino también importantes retos sociales, culturales y de gobernanza territorial. Experiencias internacionales y nacionales han evidenciado cómo los proyectos de energía renovable a gran escala pueden generar beneficios locales significativos, pero también riesgos de exclusión, conflictividad y reproducción de desigualdades si no se diseñan e implementan desde enfoques participativos. 

En este cruce entre oportunidades y desafíosGalerazambaen el departamento de Bolívar, cobra relevancia. Reconocida históricamente por sus salinas y por la estrecha relación de sus habitantes con el mar, este territorio se proyecta como uno de los pioneros en albergar esta nueva industria. Esto abre preguntas cruciales: ¿cómo se articularán estas iniciativas con las dinámicas locales?, ¿qué impactos y beneficios generarán sobre sus habitantes y ecosistemas marinos?, y ¿qué mecanismos asegurarán que la transición sea justa, participativa e inclusiva? Este escrito recoge reflexiones a estas preguntas a partir de espacios de diálogo, entrevistas y conversaciones con habitantes del territorio  

Aprender del pasado para mirar al mar 

Los proyectos de energía eólica marina no emergen en un escenario neutral, sino en un territorio donde pesan las huellas de la relación histórica con el Estado y el sector privado. En generalse evalúan a partir de una memoria colectiva vinculada a la compleja historia de la explotación salineraque combina un pasado de progreso y dinamismo local con un presente atravesado por el deseo de reactivar ese legado en beneficio de la comunidad.  

A lo largo del siglo XIX y buena parte del XX, las salinas de Galerazamba pasaron de ser un recurso estratégico nacionalizado por el Estado en 1824, a convertirse en un motor de desarrollo cuando fueron administradas por el Banco de la República y el Instituto de Fomento Industrial (IFI). Esta etapa se recuerda como un periodo en que las salinas impulsaron el bienestar local a través de mejoras tangibles en infraestructura, provisión de servicios públicos y generación de empleointervenciones que fortalecieron la cohesión social. Fue un momento en que la riqueza del territorio se tradujo en bienestar comunitario.

No hemos visto ninguna empresa que haya traído tantos beneficios como los trajo el Banco de la República y luego IFI.

Cristina Porras, habitante de Galerazamba

La privatización a fines de los noventa rompió ese vínculo, dando paso a una lógica extractivista con impactos negativos en empleo, derechos humanos y ecosistemas, intensificando la sensación de despojo.

A estas experiencias se suman las exploraciones de hidrocarburos que, aunque en su momento anunciaron hallazgos, no derivaron en proyectos económicamente viables y dejaron tras de sí inquietudes por afectaciones ambientales y sociales, en muchos casos ignoradas por las autoridades y las empresas. Las compensaciones percibidas fueron escasas y poco duraderas, alimentando la desconfianza en las instituciones y compañías, y reforzando la sensación de que actores externos llegan al territorio sin dejar beneficios reales. 

La llegada de la energía eólica marina despierta expectativas y reservas: representa una oportunidad para recuperar la idea de que la riqueza local puede revertirse en bienestar colectivo, pero también un reto que exige evitar los errores del pasado. El aprendizaje central es claro: sin mecanismos de participación efectiva, distribución equitativa de beneficios y protección ambiental, incluso los proyectos más prometedores corren el riesgo de repetir patrones de exclusión y despojo.  

Gestionar colectivamente impactos y beneficios

Aunque la energía eólica marina se promueve como una fuente estratégica para avanzar en la transición energética, su desarrollo plantea impactos y tensiones que no deben pasarse por alto. Este tipo de proyectos transforman territorios, ecosistemas y economías locales, generando tanto riesgos como oportunidades.  

La experiencia internacional muestra que los impactos de estas infraestructuras sobre ecosistemas marino–costeros son todavía poco comprendidos, en parte porque los proyectos se han concentrado en pocas regiones del mundo y la evidencia científica disponible sigue siendo incipiente. En el Caribe colombiano, por ejemplo, donde la información sobre especies migratorias, dinámicas oceanográficas y ecosistemas costeros sigue siendo limitada, esta falta de conocimiento se traduce en mayores incertidumbres y riesgos.  

En Galerazamba, entre las preocupaciones más recurrentes se encuentran la afectación a especies marinasla posible interferencia en rutas de aves migratorias, o los cambios en ecosistemas frágiles como manglares y pastos marinos. A esto se suma la incertidumbre sobre impactos en las actividades económicas locales, como el turismo y la pesca artesanal.  

Hay empresas que han llegado, pero no socializan los proyectos y cuando queremos ver ya están hechos… Sería bueno que tuvieran un acercamiento con la comunidad.

Geraldine Porras, habitante de Galerazamba

La gestión de estos posibles impactos no puede ser vista únicamente como un trámite técnico-administrativo, sino como una condición ética y política fundamental para una transición justa. Se debe ir más allá de los procedimientos formales y establecer espacios de diálogo permanentes que garanticen una participación efectiva en la identificación de impactos, el diseño de medidas de manejo y la distribución de beneficios desde las etapas tempranas de los proyectosEsto implica reconocer a las comunidades locales no solo como receptoras de información, sino como actores con capacidad real de incidir en las decisiones, aportando el conocimiento territorial y cultural indispensable para una gestión legítima y sostenible. 

En esta dirección, un elemento clave son los Programas de Transferencia de Capacidades Técnicas, exigidos en la primera subasta de eólica marina. Más que un requisito administrativo, estos programas pueden convertirse en una herramienta estratégica para construir relaciones sólidas desde el inicio de los proyectos. Su éxito dependerá de contar con equipos preparados y sensibles al contexto local, de establecer canales de comunicación claros para gestionar expectativas y de aprender de experiencias pasadas para evitar errores y fortalecer la legitimidad social de las iniciativas.  

Potenciar resultados positivos para la naturaleza 

El concepto de resultados positivos para la naturaleza plantea que los proyectos de energía eólica marina no deben limitarse a evitar o compensar impactos, sino también generar beneficios netos para los ecosistemas y las comunidades. Esto requiere integrar la conservación y la restauración en la planificación y operación de los proyectos, de manera que contribuyan a fortalecer la resiliencia socioecológica de las zonas costeras. 

En Galerazamba, existen al menos cuatro ámbitos prioritarios donde la energía eólica marina podría ayudar a potenciar resultados positivos para la naturaleza:  

  • Mitigar la erosión costera: En Galerazamba se registra una de las tasas de erosión costera más altas del Caribe colombiano, afectando playas, salinas, manglares y medios de vida locales. El despliegue de proyectos eólicos marinos puede incluir inversiones en obras de protección, regeneración de playas y restauración de ecosistemas costeros.  
  • Valorar riesgos y oportunidades del volcanismo: Galerazamba se ubica en un territorio con una rica historia geológica marcada por volcanismo lodo terrestre y submarino que ha generado transformaciones drásticas en la línea costera y representan riesgos geotécnicos para cualquier infraestructura marina. Al mismo tiempo, también ofrece oportunidades para el turismo y la educación ambiental, integrando el valor geológico a las estrategias de desarrollo sostenible del territorio. 
  • Gestión y aprovechamiento de residuos costeros: La llegada masiva de residuos a las playas de Galerazamba, principalmente arrastrados por el río Magdalena, constituye una de las principales amenazas para su paisaje, atractivo turístico y la salud de los ecosistemas costeros. Incluir programas de gestión de residuos en el marco de los proyectos eólicos marinos, desde limpiezas de playa hasta el aprovechamiento productivo de materiales como la madera náufraga, permitiría combinar mitigación ambiental con el fortalecimiento de economías creativas locales, por ejemplo, a través de artesanías. 
  • Promover la biodiversidad marina: Los parques eólicos marinos pueden actuar como arrecifes artificiales, generando hábitats para peces y organismos bentónicos, e incluso creando zonas de exclusión para actividades pesqueras intensivas. Con diseños ecológicos intencionados, como estructuras modulares que fomenten la colonización de especies, y monitoreo adecuado, es posible potenciar estos beneficios y asegurar que los proyectos puedan convertirse en nodos de restauración y promoción de biodiversidad marina.

El aprovechamiento creativo de ciertos desechos, en particular la madera náufraga que llega a las playas, como insumo para el desarrollo de la artesanía local.

Pastor Vargas, habitante de Galerazamba

Facilitar el uso multifuncional de espacios marinos  

El mar no constituye un territorio vacío, sino un espacio compartido y socialmente construido, donde convergen significados, prácticas y vínculos emocionales que moldean la vida de las comunidades costeras. La cultura marítima remite precisamente a ese entramado de relaciones que configuran imágenes, valoraciones y representaciones colectivas del mar. En Galerazamba, se manifiesta de manera diversa: desde la histórica tradición de extracción de sal y la pesca artesanal, hasta un creciente interés turístico y recreacional, ahora entrelazados con la posibilidad de acoger proyectos eólicos marinos.  

El desafío central consiste en articular estos usos de manera complementaria y no competitiva, reconociendo la pluralidad de funciones del mar y asegurando que el desarrollo de proyectos eólicos marinos no afecten negativamente estas prácticas, sino que, por el contrario, las potencie. Esto implica diseñar mecanismos de gobernanza marítima que incluyan a la comunidad desde el inicio, promuevan acuerdos de co-uso, co-existencia y/o co-localización y garanticen que parte de los beneficios derivados de los proyectos se reinviertan en fortalecer la cultura marítima local.  

La pesca artesanal y acuicultura, por ejemplo, podría beneficiarse si laáreas alrededor de los aerogeneradores actúan como arrecifes artificiales, generando hábitats para diversas especies y contribuyendo a la sostenibilidad ecológica de la región. Esto favorecería la recuperación de especies y permitiría que los pescadores locales obtengan mayores beneficios en términos de abundancia y valor agregado de sus capturas.  

Nada más por el hecho de que hay unas torres tan altas, eso ya atrae. Y nosotros, como comunidad, haríamos un guion sobre eso… Le mostraríamos al turista para qué sirven, cuánto generan, quién se beneficia y cómo se transporta la energía…

Alberto Robles, habitante de Galerazamba

La energía eólica marina también abre oportunidades turísticas. En Galerazamba reconocen su potencial como atractivo por su carácter innovador, aunque requiere acciones complementarias: fortalecer capacidades locales en turismo y emprendimiento, mejorar la infraestructura existente y garantizar la participación efectiva de la población en la planificación y gestión de las iniciativas turísticas. 

Así, Galerazamba puede convertirse en un laboratorio vivo de usos múltiples del mar. El desafío consiste en articular tradición y modernidad, garantizando que la transición energética no desplace las prácticas existentes, sino que las fortalezca. Si se logra, Galerazamba se proyectará no solo como un polo de energía renovable, sino también como un referente de integración cultural, ambiental y económica en la gestión multifuncional del espacio marítimo. 

Esta historia fue escrita por investigadores del Instituto de Ambiente de Estocolmo y de la Universidad de la Costa relata, a través de visitas de campo, los retos y oportunidades de la energía eólica marina en las costas de Galerazamba, Bolívar. El texto fue editado por  Natalia Ortiz. El material audiovisual presente en esta historia fue producido por Eduar Monsalve y editado por Eduar Monsalve y Camilo Martelo. El guion fue liderado por Camilo Martelo. 

Autor SEI

José Vega Araújo

Team Leader: Renewable Energy; Research Fellow

SEI Latin America

Topics and subtopics
Energy : Renewables / Water : Water-Energy-Food Nexus
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