El mundo está fallando a la hora de cumplir su objetivo de seguridad hídrica universal para 2030. Pero proteger el agua puede crear un efecto dominó de beneficios para los ecosistemas, la economía, la salud humana y el desarrollo sostenible en general.
En vísperas de la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua en 46 años, los expertos del SEI detallan cómo podemos hacerlo.
Foto: Petrick Liu / Pixabay
El mundo está lejos de alcanzar su objetivo de seguridad hídrica para todos en 2030. La conversación y la movilización mundial en torno al agua nunca han sido tan cruciales.
El informe de progreso de 2021 de ONU Agua destaca que 2.000 millones de personas (el 26% de la población mundial) carecían de servicios de agua potable gestionados de forma segura en 2020; 2.300 millones de personas viven en países con estrés hídrico; y sólo 24 países informaron de sistemas de gestión transfronteriza de sus aguas compartidas. Siguen existiendo importantes lagunas en el reporte y el monitoreo de datos sobre la calidad del agua para más de 3 mil millones de personas, lo que significa que se desconoce la salud de nuestros ríos, lagos y aguas subterráneas.
Garantizar la gestión sostenible del agua y el acceso al agua potable, saneamiento e higiene (WASH) para todos es crucial para cumplir la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y asegurar un futuro inclusivo y resiliente al clima. El agua no solo es fundamental para la supervivencia humana y planetaria por derecho propio, sino que es transversal a las necesidades sociales, medioambientales y económicas de un mundo sano y próspero.
Consideremos lo siguiente: Las pérdidas económicas relacionadas con la inseguridad del agua ya se estiman en 260.000 millones de dólares al año debido al suministro inadecuado de agua y saneamiento; 120.000 millones de dólares por daños de inundaciones en propiedades urbanas; y 94.000 millones de dólares al año debido a la inseguridad del agua de los irrigadores existentes, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Por otra parte, alcanzar las metas de agua limpia y saneamiento, como se detalla en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 de la Agenda 2030, puede poner en marcha un efecto dominó de beneficios a lo largo de los ODS, tales como la reducción de la pobreza, la producción sostenible de alimentos, la mejora de la salud y el bienestar, la igualdad de género, la generación de energía limpia, la prestación de servicios de los ecosistemas, y la cooperación transfronteriza.
En consecuencia, proteger el agua puede permitirnos impulsar el desarrollo sostenible a una mayor escala, aprovechando su impacto en todos los ámbitos de nuestra vida.
Proteger el agua puede permitirnos impulsar el desarrollo sostenible a una mayor escala, aprovechando su impacto en todos los ámbitos de nuestra vida.
Por suerte, nos encontramos ante una rara ocasión de convocar un debate mundial sobre el agua. A pesar de ser un recurso vital para la vida en nuestro planeta, el agua, a diferencia del clima, no tiene su propia convención. El agua se ha debatido globalmente a través de diversas organizaciones, eventos y foros internacionales, como el Foro Mundial del Agua, la Semana Mundial del Agua de Estocolmo y el Foro Político de Alto Nivel de la ONU, pero de forma fragmentada. Tras 46 años desde la última Conferencia de la ONU sobre el Agua, celebrada en Argentina, el agua volverá a encabezar la agenda política mundial, uniendo a representantes de los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado. La Conferencia de la ONU sobre el Agua, que tendrá lugar del 22 al 24 de marzo de 2023 en la sede de la ONU en Nueva York, será una oportunidad global para acelerar el progreso con un frente unido en la segunda mitad del Decenio de Acción del Agua (2018-2028) y la segunda mitad de la Agenda 2030.
Para aprovechar al máximo esta oportunidad, proponemos tres acciones para seguir apoyando los objetivos relacionados con el agua de la Agenda 2030.
Aunque la gestión del agua tiende a producirse a nivel local, de cuenca o regional -por ejemplo, las decisiones sobre el uso y la distribución del agua-, muchos retos relacionados con el agua trascienden las fronteras nacionales y regionales y requieren una respuesta global.
La naturaleza sin fronteras del agua se plasma en las actividades económicas cotidianas, como el comercio de productos agrícolas y el agua utilizada para producirlos. Muchos de los principales ríos y acuíferos del mundo cruzan múltiples fronteras, por lo que la cooperación entre países es esencial para una gestión sostenible del agua.
Nuestra primera acción sobre el agua invita a gestionar el gua de manera sostenible y colaborativa más allá de la cuenca, con la participación de las comunidades afectadas. Para fomentar la cooperación, la comunidad mundial deberá tener en cuenta las economías vinculadas a la cuenca en cualquiera de los lados de una frontera determinada.
Como lo ha demostrado el trabajo de SEI – en la iniciativa Agua Sin Límites en la cuenca del río Magdalena-Cauca en Colombia y la cuenca del río Mekong en el Sudeste Asiático, y en el análisis hidroeconómico y del cambio climático de Ruanda-, la gestión de las aguas transfronterizas no sólo puede hacer frente a la escasez de agua, sino impulsar la salud y los medios de vida de quienes dependen de la cuenca.
El último informe de progreso de ONU Agua destaca que una quinta parte de las cuencas fluviales del mundo están experimentando rápidos cambios, desde inundaciones y nuevas tierras anegadas hasta la sequía de lagos, humedales y masas de agua estacionales. Las actividades humanas, como la construcción de presas y la agricultura, han intensificado el cambio de los ecosistemas de agua dulce y de los patrones hidrológicos. Además, aunque el océano es la salida de todas las actividades humanas, a menudo se le deja fuera de los debates sobre la gestión del agua.
Nuestra segunda acción hace un llamado a considerar de manera temprana de los ecosistemas en la gestión del agua y en el proceso de planificación, así como un enfoque desde la “fuente hasta el mar” que reconozca los vínculos entre la tierra, el agua dulce y el océano. SEI ha llevado a la práctica la consideración temprana de los ecosistemas con proyectos como el de ayudar a las autoridades a desarrollar una gestión comunitaria de los ecosistemas para la resiliencia de los humedales en la cuenca del río Songkhram, en Tailandia. En California, SEI ha elaborado modelos de sistemas hídricos complejos, incluido el desarrollo de herramientas para la evaluación del hábitat acuático que permiten a las autoridades locales proteger las especies de peces amenazadas. En cuanto al método “de la fuente al mar”, la Estrategia del SEI para el Océano y la Biodiversidad pretende mejorar las conexiones entre la tierra, las costas y el océano mediante una gestión pública del agua sistémica y holística.
Tenemos que hacer posible que los tomadores vean no sólo la demanda y el suministro de agua en toda la cuenca, sino también las diferencias a menor escala que revelan las desigualdades, abordando cuestiones de pobreza, desigualdad de género e inclusión de grupos marginados.
El método típico para abordar los retos del agua es la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (GIRH). Aunque la GIRH ha influido profundamente en las prácticas de planificación del agua en las últimas tres décadas, para bien y para mal, aún no ha producido resultados sostenibles en materia de agua debido a su enfoque descendente que fragmenta la gestión del agua en silos. Los resultados pueden crear inadvertidamente conflictos, excluir a usuarios cruciales o ignorar vacíos en la gestión del agua.
Nuestra tercera acción aboga por un compromiso colaborativo e inclusivo en la gestión del agua para obtener resultados más eficaces a largo plazo. Tenemos que hacer posible que los tomadores de decisiones vean no solo la demanda y el suministro de agua en toda la cuenca, sino también las diferencias a menor escala que ponen en evidencia las desigualdades, abordando cuestiones como la pobreza, la desigualdad de género y la inclusión de los grupos marginados.
Por ejemplo, la iniciativa de SEI sobre Igualdad de Género, Equidad Social y Pobreza busca comprender las interconexiones entre género, equidad, pobreza y sostenibilidad, con ejemplos aplicados a la gestión del agua en Bolivia, Colombia y Camboya. Al enfocar la gestión del agua con una lente interseccional, SEI ha ayudado a sentar las bases para una mayor igualdad de género e inclusión social en las intervenciones de agua, saneamiento e higiene, ha facilitado procesos de planificación cooperativa, como los juegos serios en Colombia y el marco de apoyo a la toma de decisiones robustas.
La crisis mundial del agua exige acciones urgentes más allá de las cuencas hidrográficas. Al garantizar el acceso mundial al agua potable y al saneamiento, no sólo apoyamos la salud humana y los ecosistemas, sino también las economías mundiales, la seguridad alimentaria, el acceso a la energía y la igualdad social. Como instituto de investigación sobre medio ambiente y desarrollo sostenible, SEI se compromete a impulsar la Agenda de Acción para el Agua y las conversaciones entre distintos sectores, geografías y escalas más allá de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua de 2023.
Esto requiere un frente unido. Tú puedes poner de tu parte. Únete a nosotros en la conversación mundial sobre el agua y envía tu compromiso voluntario a la ONU para garantizar un futuro sostenible del agua para todos.
La ONU está construyendo su Agenda de Acción para el Agua recopilando abiertamente compromisos de diferentes actores.
Si tú o tu organización tienen un proyecto relacionado con el agua para contribuir, envíalo aquí.
Lee sobre el compromiso de SEI.
Obtén más información y consulta los compromisos realizados hasta la fecha en la página web de la ONU.
Esta perspectiva fue publicada en inglés aquí como artículo invitado por el Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IISD) en su SDG Knowledge Hub.
