Mujer caminando en su campo en Rajasthan, India. Foto: BBH Singapur / Unsplash.

Los impulsores que impiden y limitan la sostenibilidad y la equidad están interconectados y entrelazados. Para apoyar mejores condiciones de vida de los grupos pobres y vulnerables en todo el mundo, la sostenibilidad y la equidad deben abordarse de manera conjunta, al tiempo que se reconocen las dinámicas de poder que crean y mantienen las condiciones de pobreza y degradación ambiental.

Las identidades de las personas y la posición social generalmente marcan y superponen relaciones desiguales y formas de desventaja (o privilegio) en contextos con estrés ambiental. En los últimos años, la comunidad de investigación en sostenibilidad ha pedido que se explore más sistemáticamente los vínculos entre género, equidad social y justicia, poder y sostenibilidad. Este llamado a los vínculos se expresa en estudios recientes que subrayan fundamentalmente que la inequidad y la insostenibilidad son producidas por la dinámica de los sistemas socio-ecológicos acoplados que se basan en la dinámica del poder.

Desde principios de la década de 1990, la literatura feminista sobre la interseccionalidad ha llamado nuestra atención sobre las formas entrelazadas y múltiples de inequidades y discriminaciones experimentadas por mujeres y hombres en función de su clase, raza, etnia, edad, capacidad, sexualidad y otras identidades. Por ejemplo, las exclusiones de algunas mujeres se atribuyen a sus múltiples identidades de minorías pobres, rurales, sin educación y étnicas, así como a mujeres. Si bien sus identidades combinadas parecen marginarlos, debe prestarse atención al funcionamiento dinámico del poder dentro de las estructuras económicas institucionales, culturales y políticas. Estos trabajos de poder confieren a las personas sus identidades a través de medios discursivos, pero que también tienen implicaciones materiales y del mundo real que conducen a exclusiones y marginación.

En resumen, la investigación feminista interseccional posiciona el poder al frente y al centro del análisis y en esta investigación propuesta: de qué se trata las sociedades, economías, sistemas políticos e instituciones que crean grupos total o parcialmente excluidos, qué fuerzas los mantienen y qué podemos hacer reconocer, examinar, problematizar y alterar estas dinámicas de poder? En respuesta, hay llamados para que se otorguen prácticas más equitativas o equitativas a los más marginados, lo que implica “más para aquellos que lo necesitan” no solo en términos materiales, sino también en términos políticos al darles voz y elección.

La pobreza también excluye y margina a las personas. Los márgenes crecientes de desigualdad basados en el género que se cruzan con el origen étnico, la edad, la raza, la capacidad, el lugar y la pobreza persistente continúan y se exacerban en contextos donde el estrés ambiental también se siente más.

La Iniciativa SEI sobre Igualdad de Género, Equidad Social y Pobreza busca comprender las interconexiones entre género, equidad, pobreza y sostenibilidad desde la lente del poder para informar y avanzar en el desarrollo transformador y sostenible. A través de compromisos deliberativos que utilizan enfoques innovadores con grupos desfavorecidos y socios directos, la Iniciativa tiene como objetivo apoyar la acción y cambiar las agendas que responden a estos problemas. La Iniciativa también apoya la integración de las dimensiones de igualdad de género, equidad social y pobreza en la investigación de SEI para fortalecer la capacidad interna de investigación de SEI para políticas que consideren estos aspectos.

La Iniciativa de Igualdad de Género, Equidad Social y Pobreza (GESEP) se basa en la investigación existente de SEI sobre sostenibilidad, equidad y género, y el trabajo realizado en el anterior Programa SEI de Género e Igualdad Social.